Falange Auténtica considera que el debate en el Congreso de los Diputados de una ley sobre tratamiento de la deuda externa es una gran oportunidad para avanzar hacia el fin de lo que constituye un grave problema para los países en desarrollo y, de manera muy especial, para los más pobres.

Coincidiendo con el hecho de que se esté discutiendo en el Congreso de los Diputados la tramitación de una Ley de la Deuda Externa, Falange Auténtica ha hecho pública una editorial en la que considera que es “el momento de dar un paso adelante en la lucha contra la pobreza, el hambre y la miseria que asola a prácticamente el ochenta por ciento de la población mundial”. Para la joven organización falangista “es el momento de exigir que la nueva ley incluya algunas de las propuestas que desde hace años reivindican diversas ONGs a través de campañas como “Jubileo 2000”, “Deuda Externa, deuda eterna” de Manos Unidas, o las movilizaciones de la Plataforma 0,7% y ICADE”.

Sin la condonación de la deuda no hay salvación ni para esos dos tercios de la población mundial ni, a la larga, para nadie.

Para Falange Auténtica, los puntos clave para terminar con la pobreza, el hambre y la miseria, están en “condonar de manera inmediata la deuda externa de los países más pobres; promover un nuevo sistema internacional para tratar el problema de la deuda que incluya a todos los países afectados y adoptar estrategias de prevención para evitar que nuestra Ayuda al Desarrollo genere nuevas deudas y desarrollar una política transparente, con la participación de la sociedad civil”.

Desde su fundación Falange Auténtica ha participado en diversas campañas manteniendo un discurso social característico de la Falange de la transición. La organización falangista afirma que "si no se pone remedio a una deuda que es injusta, inmoral y que ya está pagada, cabe pensar que tienen razón quienes dicen que los países ricos no sólo somos culpables de usura e injusticia histórica, sino que también somos responsables de la miseria y la falta de esperanza en que viven dos terceras partes de la humanidad. Sin la condonación de la deuda no hay salvación ni para esos dos tercios de la población mundial ni, a la larga, para nadie".

LA REDACCIÓN