La pasada semana una publicación digital ofrecía una entrevista de Manuel Andrino, Jefe Provincial de FE-La Falange de Madrid.
Andrino, que se afilió en 1980 a las Juventudes Falangistas de España de FE de las JONS en Madrid, ha sido Jefe Provincial de Juventudes Falangistas de España en Madrid y posteriormente Jefe Local de los Distritos de Carabanchel-Latina de FE de las JONS hasta que, después de ocupar la Secretaria Provincial, fue designado Jefe Provincial de Madrid. Tras la batalla jurídica por las siglas históricas, seguió siendo Jefe Territorial de Madrid de FE JONS-La Falange y FE-La Falange, puesto que ocupa a día de hoy. Andrino ha sido además miembro de varios Consejos Nacionales y ha formado parte de varias Juntas Nacionales.
Sobre la tan ansiada unidad falangista mantiene que se tiene que producir “un salto generacional en las distintas organizaciones falangistas para que quienes ocupen los puestos de responsabilidad en las mismas tengan una visión más cercana de la realidad que nos está tocando vivir y vean la absoluta necesidad de que exista una sola Falange” que aglutine a todos los falangistas. Andrino cree que la situación actual no es más difícil que en épocas pasadas. De hecho, afirma Andrino, están abiertos “todos los canales de contacto posibles de cara a llegar a acuerdos puntuales para realizar actividades conjuntas”.
Andrino mantiene que todas las opciones falangistas son legítimas y “aunque lo ideal sería que todos empujáramos en la misma dirección, hay que recordar que si durante éstos últimos veinticinco años se ha oído hablar de “La Falange”, ha sido por el empeño que los Jefes de las distintas Organizaciones Falangistas han tenido en dar a conocer su mensaje y sus propuestas al pueblo español”. Andrino revela que la relación con los líderes de otras formaciones falangistas es prácticamente nula y mentiría si dijera lo contrario".
Andrino mantiene que la Falange tiene un deseo de cambiar de forma radical la forma de hacer política, “empezando por desmontar las actuales estructuras socioeconómicas que rigen la vida de los españoles, haciendo de la Justicia Social y de la defensa de la Unidad de España, de su Cultura y de sus Tradiciones, la premisa de cualquier Gobierno que se titule de España”.
Sobre la eterna pregunta de la postura de los falangistas ante el Dictador Franco, Andrino no duda en afirmar que como españoles al Dictador Franco “se le debe el haber llevado a España hasta la victoria”. Andrino desmiente además que Franco fuese falangista, y añade que no “tuvo intención de serlo”, algo que según su padecer conoce todo el mundo. Además defiende la idea de que durante el franquismo la Falange, perseguida hasta la saciedad, “no pudo poner en práctica su Revolución NacionalSindicalista”.
Andrino afirma que “la aventura del “Frente Español” fue el primer intento serio en mucho tiempo de crear una opción con posibilidades reales de romper la invisibilidad en que nos movíamos y de aunar esfuerzos de distintas Organizaciones del llamado “entorno nacional”. Como implicado directamente en su creación y desarrollo, cree que “debía ser el espejo en que mirarse” ante la situación crítica de España.
Andrino afirma con rotundidad que “ahora mismo, en estos mismos momentos, no debe entrar un inmigrante más en España, independientemente de su lugar de procedencia, y hay que expulsar de forma inmediata, sin ningún tipo de miramientos, a los miles que se encuentran de forma irregular en espera de una regularización más que probable” rompiendo así la tradicional defensa de la justicia social que ha sido, desde 1933, bandera del nacionalsindicalismo.
Andrino no duda en justificar el uso de la violencia afirmando que “hemos tenido ocasión de comprobar que los métodos violentos empleados por los separatistas de ETA y su entorno han hecho claudicar al Estado y le han obligado a sentarse en una mesa a negociar sus condiciones. Parece que aunque no es un método deseable, se obtienen resultados y eso al final es lo que cuenta”.
En cuanto a la cuestión nacional, Andrino cree que “ni el Jefe del Estado, ni el Gobierno de la Nación, ni el Ejército, tienen intención alguna de querer salvar esa sagrada Unidad de España conseguida durante siglos a base del esfuerzo de generaciones y generaciones de españoles” Andrino añade además que “unos directamente están empeñados en destruirla, y otros, simplemente miran para otro lado o se excusan en la obediencia debida al Gobierno elegido”.
Andrino apuesta por la radicalidad en este y “no dar un paso atrás. Ni una concesión. Da igual que seamos pocos y que nos llamen reaccionarios o violentos. La situación es de tal gravedad que exige soluciones extremas”, afirma el líder de FE-La Falange.
Andrino no duda en justificar el uso de la violencia afirmando que “hemos tenido ocasión de comprobar que los métodos violentos empleados por los separatistas de ETA y su entorno han hecho claudicar al Estado y le han obligado a sentarse en una mesa a negociar sus condiciones. Parece que aunque no es un método deseable, se obtienen resultados y eso al final es lo que cuenta”.
Andrino afirma que “el fin de fiesta” de la era Zapatero sea “el convertir el Valle de los Caídos en una especie de museo del holocausto.
LA REDACCIÓN

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