Falange Hoy/Madrid
Tal y como se había anunciado desde nuestra publicación, el espacio “Las Noches Blancas”, dirigido y presentado por Sánchez Dragó, dedicó su entrega del 20 de noviembre en Telemadrid -reemitida luego el día 25 por el segundo canal analógico de la cadena autonómica, La Otra- a las figuras de José Antonio Primo de Rivera, en el 70º aniversario de su muerte, y de Dionisio Ridruejo. Dragó se refirió al primero como “uno de los grandes protagonistas de la historia política y civil de España en el siglo XX” y al segundo como “uno de sus principales discípulos, después noble disidente de su doctrina y opositor al régimen franquista”.
El programa contó con la presencia de Gabriel Elorriaga, senador del PP; Benjamín Prado, escritor; Antonio-Prometeo Moya, escritor; Carlos Javier Galán, miembro de la Ejecutiva Nacional de FA y concejal por esta formación en El Hoyo de Pinares (Ávila); José Antonio Martín, “Petón”, periodista; y Manuel Penella, escritor y ex secretario de Ridruejo.
Entre los asuntos abordados en la interesante charla, que se prolongó algo más de una hora, estuvo el de la vigencia o no de José Antonio. Elorriaga consideró que lo que conserva vigencia es exclusivamente su ejemplo personal, pero no su pensamiento, influido por la moda política de la época. “Petón” sostuvo que tiene interés su propuesta de síntesis y su espíritu de unión, que sí es posible ser joseantoniano hoy, pero que ser falangista en la actualidad es “como ser mosquetero, un arcaísmo del medievo”. Por el contrario, Carlos Galán sí defendió abiertamente la vigencia política, considerando que “en el falangismo originario hay cosas prescindibles, pero hay también elementos muy válidos si se los adapta y adecua al siglo XXI”. En ese sentido, el concejal de FA apostó por la visión que este grupo sostiene sobre una interpretación democrática del falangismo, porque “no sólo el falangismo, sino todas las doctrinas políticas de la época, están influidas por la moda de los totalitarismos, pero la guerra civil y la guerra mundial nos enseñaron la lección histórica de que no se puede construir una convivencia pacífica si no se articula desde el respeto al pluralismo político”. Galán reivindicó que sigue siendo necesaria hoy “la síntesis joseantoniana entre la corriente de lo nacional y de lo social”.
A preguntas del presentador, diferenció a Falange Auténtica de otras formaciones definidas como falangistas y que a su juicio en unos casos son “un club de recuerdos que no hacen política real, sino que están apegados a las formas y a una visión muy tradicional del falangismo” y en otros son la encarnación “de un francofalangismo que es una colosal falsificación histórica”.
Aunque el programa versaba sobre aspectos históricos, Galán no desaprovechó la oportunidad de reivindicar la actualidad política del pensamiento falangista e incluso anunció la presentación de su partido a las elecciones generales “para aprovechar la receptividad y difundir un mensaje” y a las municipales “sobre todo en localidades donde tenemos más posibilidades de llegar a la gente al haber menor distancia entre electores y elegidos”.
Preguntado por la coincidencia de sus planteamientos políticos con la izquierda, el edil de FA insistió en que se trata de una propuesta de síntesis “entre los valores sociales que la izquierda actual ha abandonado en buena medida, los valores nacionales y los valores humanistas”.
Se habló también en el programa de la relación entre José Antonio y el fascismo. Martín Otín recordó las críticas explícitas del fundador de Falange al fascismo y a su propuesta social, el corporativismo. Elorriaga aseguró que su humanismo cristiano eran incompatible con el fascismo y su formación jurídica incompatible con una dictadura de fuerza y que, así como Ledesma sí tenía más influencia fascista, en José Antonio fue muy limitada.
Salió a relucir también la Sección Femenina, puesto que el libro de Prometeo Moya relata una ficticia entrevista entre Pilar Primo de Rivera y un profesor universitario y, por otro lado, Prado la utilizó como ejemplo de un supuesto reaccionarismo del pensamiento joseantoniano. Dragó defendió con valentía que la Sección Femenina consiguió avances significativos en la capacitación profesional de la mujer y en una cierta igualdad. Moya considera que inculcó en la mujer un sentido de la responsabilidad que antes no tenía. Prado aseguró, por el contrario, que desmontó todos los avances de la II República, como el derecho al voto, y leyó un texto para demostrar que la visión de la S.F. era la de la mujer en el hogar y al servicio del varón. Tanto “Petón” como Galán evocaron por su parte el ejemplo de Mercedes Fórmica, abogada falangista que consiguió con su lucha una importante reforma legal que mejoró la situación de la mujer española.
Respecto a José Antonio y la democracia, Martín Otín recordó que éste aseguró que la aspiración a una vida democrática tenía que ser siempre el objetivo de la ciencia política por encima de las modas políticas. Prado dijo que José Antonio hizo manifestaciones de desprecio hacia los resultados electorales, pero Galán y Dragó le recordaron que eso fue moneda corriente en la época, citando el primero declaraciones de Francisco Largo Caballero y el segundo de Indalecio Prieto.
Respecto a la represión franquista, Prado consideró que la actitud de Ridruejo fue tibia, pero Penella le desmintió recordando declaraciones y actitudes tanto de Manuel Hedilla, II Jefe Nacional de Falange, como del propio Ridruejo. También dudó Prado de cuál hubiera sido la actitud de José Antonio ante esos mismos hechos, a lo que el edil de FA repuso que el líder falangista había advertido en declaraciones a la prensa desde la cárcel que si el movimiento era reaccionario Falange se retiraría y él volvería a estar en otra cárcel. Martín Otín recordó el testimonio de Emiliano Aguado en el sentido de que José Antonio era el único que hubiera podido parar esa represión. Dijo, además, que le resultaba difícil imaginar que José Antonio hubiera admitido hechos como la muerte en prisión de Besteiro o el fusilamiento de Zugazagoitia.
Sánchez Dragó se preguntó qué hubiera pasado en el curso de la guerra y la posguerra si José Antonio no hubiera muerto. Recordó -como ya había hecho previamente el representante de Falange Auténtica- la propuesta que dejó escrita en la prisión alicantina, de Estado sindicalista y laico, distribución de la riqueza, reforma agraria, nacionalización de la banca, cese de las hostilidades y amnistía, con un gobierno de concentración nacional integrado por representantes de distintos partidos e intelectuales de prestigio. Para Gabriel Elorriaga, José Antonio hubiera tenido un papel similar al de Serrano Suñer en la arquitectura del nuevo Estado, pero Carlos Galán replicó que él creía que hubiera chocado con Franco. Penella considera que, a pesar de su carisma, José Antonio no hubiera conseguido imponer sus criterios a una “derecha fascistizada que quería revertir el curso de la historia”. Prado consideró que José Antonio no tenía carisma, algo que fue contradicho razonadamente por Dragó, “Petón” y Galán, puesto que no puede confundirse el carisma con los resultados electorales.
En definitiva, un interesantísimo debate que supo a poco y en el que, frente a los ataques sectarios de Benjamín Prado, destacaron las intervenciones de José Antonio Matín Otín, que hizo una defensa histórica de la figura de José Antonio Primo de Rivera, y de Carlos J. Galán que prefirió centrarse en una reivindicación de su vigencia política desde la óptica del falangismo democrático y social que representa.
LA REDACCIÓN

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