Falange Auténtica considera difícil negar la representatividad de las asociaciones políticas, y considera un error pensar que la representación de los intereses del pueblo comienza y termina en los partidos políticos.

La organización falangista recuerda "que en los años treinta del siglo XX, José Antonio pensaba en una España asentada sobre la representación de municipios y sindicatos. Municipio como entidad de convivencia más próximo al ciudadano, y sindicato como organismo por donde canalizar la vida laboral y la participación en la empresa. La España falangista sería un gigantesco sindicato de productores y una gran confederación de municipios y comarcas".

"La semejanza de este programa nacionalsindicalista con el proyecto del Partido Sindicalista de Ángel Pestaña es total", continua FA." Esa democracia social se concretaría en una gran Asamblea Nacional de municipios y sindicatos. El franquismo hizo un pantomima con el esquema y lo (mal) llamó democracia orgánica, pero el propio José Antonio, a pesar de su rapidísima evolución, tampoco tuvo tiempo de limpiarlo de todas las adherencias totalitarias propias de la época y de las que él mismo participó como la mayoría de los políticos de aquellos años".

La democracia política es necesaria, afirma FA, y puede ser perfeccionada no solamente con listas abiertas, sino con la eliminación de la disciplina de partido en el Congreso y la creación del diputado de distrito elegido mediante sistema de votación mayoritario. Todo eso es una aspiración viable, pero, ¿por qué renunciar a la democracia social y económica articulada a través de los sindicatos, las asociaciones profesionales, los municipios, las comarcas elevándolos a los máximos órganos de representación popular? Y una pregunta más: ¿por qué renunciar a la elección directamente por el pueblo de las más altas magistraturas del Estado?

LA REDACCIÓN