¿Año nuevo, vida nueva?
"¿Año nuevo, vida nueva? No; rompamos el mito de las frases hechas. Cuando se tiene un lema de cuesta arriba, cuando se ama entrañablemente la aspereza de un camino con espinas, cuando nuestras pisadas dejan huella todavía de sangre hermana, vida nueva suena a deserción, suena a fatiga y a arrepentimiento.
Nosotros nos podemos cambiar el rumbo; nuestro rumbo lo marcaron ellos; los que precisamente en estos días de Navidad son hueco y dolor de ausencia en la mesa preparada para la fiesta.
Nuestro rumbo lo marcaron ellos, dejando a un lado el camino cómodo de la España antigua llena de privilegios y de negaciones, indiferente al sufrimiento y a la miseria, con abundacia para unos y hambre para otros.
Hoy ya no se habla de vida nueva más que una vez al año y no con propósito de enmienda, sino entre hipos de champagne y atragantados de uvas, música y gorritos de papel.
Entonces si que fué vida nueva, ¿os acordáis? El novio dejó a la novia, el padre al hijo y hasta el abuelo se fué; y el niño se escapó de casa; se abrían los brazos en todas partes, y no había enemigos, ni clases, ni odios.
¿Qué ha pasado que ya el aire no es tan puro ni las miradas tan blancas y la gente vuelve al parapeto de su egoismo?
Es triste decirlo; pero ha pasado... que ya la espada se volvió a su funda, el trueno se escondió en las montañas y el miedo se fué.
Y otra vez la vida se hizo blanda y otra vez, al estúpido compás de las uvas y de las doce campanadas, se volvió a oir aquello de "vida nueva".
¡Y cada vez se va haciendo la vida más vieja y carcomida!"
¡FELIZ 2008!



